Algunas startups acaban porque su equipo cree que su idea y trabajo es suficiente para sacarla adelante. Acá 11 errores que pueden llevarlo al fracaso.

¿Sabían que la palabra “emprender” está formada con raíces latinas y significa “empezar a hacer alguna cosa difícil“? Y sí que es difícil, ya que, además de enfrentarnos al mundo, nos enfrentamos a nuestros propios miedos, y estos son los más duros de vencer.

 

Esta es la historia de Nasuu.com, el primer marketplace de Latinoamérica, en el cual los usuarios podían reservar un salón en menos de 3 minutos, incluida la alimentación, ayudas audiovisuales y personal de apoyo.

Corría el 2013 y a mi novia le tomó más de 30 días tener una cotización en firme del salón y los requerimientos para la boda. Ahí vi una oportunidad. Como en ese tiempo trabajaba con el bedbank más grande del mundo, en el área de ventas para Latinoamérica, me di a la tarea de analizar y llegar a la conclusión que los tiempos promedios para reservar un salón de eventos eran muy largos y estaba lleno de tiempos muertos, múltiples llamadas e emails que al final no tenían respuesta.

Por esto me di a la tarea de estudiar el mercado y los diferentes clientes y llegué a la conclusión de que teníamos una oportunidad de crear una webapp que facilitara la vida a las personas que necesitaban reservar salones para eventos. 

El nacimiento de una idea

Salimos al aire en agosto del 2018 y después de 12 meses de labores, consiguiendo el inventario de salones para ofertar ya teníamos 400 salones, salas y espacios creativos en 16 ciudades y cuatro países de habla hispana (Colombia, Perú, Panamá y México).

En mayo del 2019 empezamos ventas y al terminar octubre ya habíamos vendido 92.000 dólares aproximadamente, con crecimientos en los últimos seis meses del 32 % promedio mensual. Sin embargo, ya los socios desarrolladores se quemaron y ya no trabajaban al mismo ritmo ni con la misma disposición.

Pese a lo anterior decidimos participar de varias convocatorias de emprendimiento y si bien pasar era un motivo de alegría, sabíamos que tendríamos que invertir dinero en el viaje y muy posiblemente en la inscripción al evento.

Con los meses, los ahorros personales, la inversión de la familia y los préstamos se diluyeron y nos vimos en la necesidad de analizar y quemar los últimos cartuchos participando de un par de convocatorias, una en México y otra en chile, todo con el ánimo de levantar inversión, desafortunadamente no funcionó y tomamos la decisión de cerrar Nasuu.com.

Al proyecto se le invirtió mucho dinero, pero más que nada tiempo, más de 4 años entre la idea y la salida al aire, de los cuales los últimos 18 meses fueron full time, incluso para los desarrolladores.

¿Valió la pena? Por supuesto que sí, pasar de idea a ejecución es un camino arduo, pero lleno de satisfacción y mucho aprendizaje en general. Aprendí, entre otras cosas, que no es suficiente con las ganas. En el camino cometimos muchos errores, los cuales quiero compartir con el fin de que ustedes no los repitan:

Los errores que cometimos

  • Tercerizar la elaboración de la webapp: Después de 12 meses de espera y disgustos, nunca se llegó a buen fin y el dinero se perdió. No se puede esperar que un equipo externo trabaje con la misma pasión y entrega que los miembros del startup.
  • Crear equipo sin vesting ni pacto de socios: Por desconocimiento al formar el equipo (tres desarrolladores y yo), no hicimos vesting ni redactamos un pacto de socios. Los términos de la sociedad siempre deben ser claros, no pensando desde el principio en que se va a disolver, más bien pensando en la tranquilidad de todos.
  • Software full package: Haber esperado hasta que el software estuviera 100 % listo, como creíamos que debía ser, para salir al aire. La creación de MVPs (Mínimo producto viable, por sus siglas en inglés) permiten iterar y adaptar el software de manera mucho más eficiente y mejor dirigida.
  • No permitir equivocarnos: Creer que equivocarnos nos generaría pérdida de tiempo y dinero. El camino más rápido al fracaso es en el que buscamos la perfección y nada menos. Los errores son oportunidades de mejora, cerrarle la puerta a la posibilidad de equivocarse raya en la locura.
  • Asumir todas las responsabilidades económicas: Pensar que si asumía todos los compromisos económicos, mis socios estarían dispuestos a trabajar más. Craso error.
  • No haber aprovechado las inscripciones en las convocatorias de emprendimiento a nivel local, nacional e internacional: Esta es una acción que nos generaría exposición y si bien pasar a la primera no es fácil, si recomiendo insistir, la persistencia es un valor a destacar.
  • No haber Ingresado a hacer parte activa de las aceleradoras locales: En especial en aquellas que ofrecen cursos o programas gratuitos o de bajo costo.
  • No haber hecho networking: Participar activamente de todos los eventos de networking o capacitación sobre emprendimiento y estar dispuestos a generar mínimo diez contactos relevantes en cada evento.
  • Inversiones: Planear detalladamente las inversiones a realizar, ya sean para la compra de papel, como para asistir a un evento pagando.
  • No leer lo suficiente: Emprender es un aprendizaje, uno estudia el mercado, los proveedores, los medios de distribución; uno hace proyecciones de diversos escenarios, reduce la incertidumbre (supuestamente) y aún así no sabe muchas cosas. Leer, y en particular leer sobre emprendimiento, ayuda a reducir la brecha entre lo que uno estima y la forma en que funciona el mundo, así uno descubre aquello que ni siquiera sabe que no sabe
  • No haber hecho seguimiento frecuente a los proveedores y clientes: Porque nunca es suficiente el nivel de comunicación y coordinación. Verificar la calidad de lo que recibe de sus proveedores y el nivel de satisfacción de sus clientes es vital.

No son solo 11 errores, son muchos más, pero estos son los que considero más relevantes.

Si usted quiere emprender, debe entender que el riesgo es desmedidamente alto. Solo un porcentaje muy pequeño logra tener éxito, pese a esto, los emprendedores asumimos todo con tenacidad y convencidos de que lo lograremos. El incentivo es inimaginablemente grande: una startup puede tener un éxito desmedido en muy corto tiempo, además, el aprendizaje que se obtiene sin importar el resultado es mayor a cualquier otra cosa que uno pueda hacer.

Al final, los emprendedores somos una especie escasa que vemos una oportunidad donde otros solo ven un problema y esa convicción nos lleva a correr riesgos. No se necesita ser parte de un conjunto selecto de individuos con unas características extraordinarias, un emprendedor es alguien que ve una oportunidad, la estudia y da el salto tan convencido que otros se le unen orgánicamente.

Sin embargo, no es prudente asumir que todo el proceso debe surgir de nuestra creatividad, existen mejores prácticas establecidas para la mayor parte del proceso y con cada startup nueva que da el salto, hay más información disponible de los métodos que funcionan y los que no. Es muy importante entender que no es posible emprender sin aprender.

LinkedIn: Daniel Bilbao

Twitter: @ddbilbao