La misión de la empresa mantiene motivados a los empleados, los valores de la empresa promueven un ambiente laboral saludable para que la motivación no se desvanezca.


En Truora estamos orgullosos de haber construido más que un negocio y de ser un gran equipo por encima de todo. Los intereses que mueven un negocio son monetarios; el negocio vive para conseguir dinero, se fortalece al incrementar sus ganancias. Igualmente, los empleados vienen por dinero, se quedan por dinero o se van por que el dinero no era suficiente.


Un equipo, y en particular uno como el de Truora, es diferente. Llegamos a hacer parte del equipo porque compartimos el ideal de combatir el fraude en latinoamérica y nos apasiona ingeniarnos maneras de combatir el fraude y más aún llevarlas a cabo. Existen pocas cosas similares a tener una idea, estar rodeado de gente que te apoya para verla crecer y materializarse en poco tiempo. Es mucho trabajo, pero inmensamente gratificante.


Sin embargo, aún cuando se tiene un grupo de personas apasionadas por el mismo objetivo hace falta algo para convertirlas en un equipo: valores. Los valores son lo que impide que los equipos se caigan a pedazos debido a las discrepancias personales que existen entre todas las personas. Es debido a los valores que un lugar de trabajo puede llegar a ser como un segundo hogar o un purgatorio.


Todas las empresas los tienen, se discuten un día o dos, se acuerdan, se imprimen y se enmarcan para exhibirse donde todos lo vean y se convierten en una parada obligada del tour que hacen tanto visitantes como nuevos empleados en la empresa. Pero generalmente eso es todo. Rara vez se evalúan, casi nunca se felicita al empleado por actuar conforme a dichos valores pero siempre se castiga cuando se actúa en contra de los mismos.


Tener en cuenta los valores de la empresa para la toma de decisiones asegura que no se traicione el ideal que llevó a la formación de la misma. Suena muy idealista, pero hay una razón coherente para complicarse la vida con semejantes consideraciones. Los miembros de un equipo en una empresa trabajan por muchas razones. Inicialmente es una necesidad monetaria, pero eventualmente el dinero por sí solo deja de ser suficiente.


Como lo explica la pirámide de necesidades de Maslow, a medida que se satisfacen las necesidades básicas, las personas buscamos saciar necesidades de órdenes más elevados, una de ellas es la necesidad de sentirse parte de algo e igualmente, sentir que lo que se hace es valioso. Una empresa que actúa siguiendo los principios que inculca a sus empleados envía un mensaje de unidad y de consistencia. Un mensaje de equipo. De igual forma, todos los colaboradores sienten que su labor contribuye a la misión de la empresa y, por lo tanto, que su trabajo es un aporte valioso.


La razón por la que los startups tienen empleados más comprometidos aún con condiciones laborales menos favorables y, en ocasiones con menor remuneración es porque el objetivo de la empresa consigue motivar al empleado y los valores de la empresa permiten que el ambiente laboral sea propicio para el trabajo en equipo. Al tener menos empleados, es más sencillo realizar seguimiento de los valores en una startup, pero esto no es excusa para que empresas más grandes se permitan descuidarlos y permitir que actitudes negativas asfixien la motivación de los empleados.


En Truora, por ejemplo, se reconoce semanalmente frente a toda la empresa a un empleado cuyas acciones en la semana sean una representación de nuestros valores. Y se evitan a toda costa las acciones o políticas que puedan fomentar actitudes contrarias a los valores de la empresa. 


Este tipo de políticas generalmente se pasan por alto en las empresas tradicionales, parecen un embeleco sentimentalista, pero el resultado es contundente: fortalecer los valores de la empresa permite tener empleados más motivados y un ambiente laboral más productivo.