La pandemia del coronavirus ha generado pánico colectivo y una oleada de información y desinformación que ha abierto las puertas a nuevas formas de fraude oportunista. 

La pandemia del coronavirus para algunos, es el caso escenario de fin del mundo que tanto se había temido. Para otros, es otra gripa de temporada exagerada por los medios de comunicación alarmistas. Ambos extremos son igual de peligrosos, el primero porque lleva a actuar irracionalmente y el segundo a hacerlo de forma irresponsable.

El coronavirus es un asunto serio y las cifras lo comprueban, sin embargo hay que evitar caer en el pánico y atender únicamente a los comunicados oficiales para superar la crisis. Como en todas las coyunturas, existen quienes buscan sembrar el pánico en la población, algunos por gusto, otros buscando mejorar sus ventas y otros con fines criminales.


Razón para sentir nervios hay, sí. Que estemos un poco más sensibles y susceptibles de reaccionar con miedo a lo dicen las noticias? Es normal. Sin embargo, que encima de todo esto, haya criminales utilizando esta pandemia para sacar provecho de la ansiedad ajena, es francamente repugnante. 


Así es, hay personas que están utilizando el coronavirus como anzuelo para obtener de forma fraudulenta la información privada de personas asustadas y robar su dinero. Son tantos los casos que la Interpol ya ha emitido una alerta al respecto, informando que su oficina recibe diariamente reportes sobre esta vil modalidad de robo. En menos de dos días luego de que el COVID-19 fue declarado pandemia, la Interpol ya había bloqueado casi 20 cuentas bancarias y un poco menos de USD 1 millón en transacciones fraudulentas. 


Tristemente, no es poco común que se utilice -en este caso- la propagación del coronavirus (situación vulnerable) como oportunidad (permiso para delinquir). De hecho, es éste el modus operandi más obvio del fraude.


Para que no nos suceda, son importantes tres cosas. La primera, tratar de calmar un poco las ansias y los miedos para así actuar con cautela, pero no histeria. La segunda, tener mayor cuidado a divulgar nuestra información personal. Y la tercera, conocer cómo funciona esta nueva forma de fraude y así reducir la probabilidad de que seamos nosotros las víctimas. 


De éstas, a la tercera hay que prestarle especial atención. 


Modalidad 1: familiar enfermo 


En esta modalidad, supuestos doctores o personal de salud llaman desde el hospital y aseguran que uno de los pacientes enfermos de COVID-19 es familiar de la víctima. De esta forma, exigen pagos de tratamientos médicos. 


En este tipo de engaño, se le envía un correo a la víctima adjuntando una factura falsa u otro documento y solicitan a la víctima su información bancaria para hacer el pago correspondiente. 


La noticia de tener un familiar enfermo es desconcertante para cualquiera, pero debemos tomar la precaución de consultar directamente con el centro hospitalario para verificar si se trata en realidad de nuestros familiares.


Modalidad 2: venta falsa de insumos médicos

En esta modalidad se utilizan principalmente páginas web o redes sociales para promover la venta de productos en alta demanda, como tapabocas, batas, antibacterial, alcohol o medicamentos. Ante la posibilidad de escasez de estos insumos, la víctima autoriza cargos a su tarjeta de crédito o transfiere dinero a una cuenta fraudulenta. 

Los insumos nunca llegan porque la empresa que decía venderlos resulta ser un completo engaño. Por eso es tan importante verificar los antecedentes de la persona o empresa que nos vende estos productos.

De la misma forma, no hay que creer en el fantasma de la escasez de productos de primera necesidad ni ayudar a que se materialice evitando acaparar.


Modalidad 3: suplantación de autoridad de salud


En esta tercera modalidad, la víctima recibe mensajes de texto o correos enviados supuestamente por la autoridad de salud de dicho país, alertando sobre nuevos casos del virus o brindando nueva información. Estos mensajes incluyen archivos descargables que contienen un malware para extraer datos personales. 


En Colombia, mucho cuidado con mensajes del Ministerio de Salud y demás entidades gubernamentales o incluso con, alertas no solicitadas de empresas aseguradoras.


Modalidad 4: visitas de control


En Estados Unidos y en algunos países de latinoamérica los criminales incluso visitan puerta a puerta a los ciudadanos haciéndose pasar por miembros de organizaciones de salud con la excusa de estar realizando una encuesta de control epidemiológico y requieren información de la víctima, dinero a cambio de supuestos medicamentos o incluso roban objetos de las residencias durante la supuesta inspección.


En este caso es importante recordar, de tomarse medidas como inspecciones a domicilio,  dichas medidas se deben informar a la población con antelación y reportar a la policía cualquier visita sospechosa.


Seamos cautelosos, sin pánico


Entiendo que nos encontramos en un momento muy complejo, pero aún así, hago un llamado a la calma y la cautela. Hay muchos criminales oportunistas queriendo sacar provecho de una situación muy delicada, precisamente porque pueden oler el miedo y la angustia en nosotros.


Es por esto que la segunda mejor arma de prevención de fraude ahora, es la serenidad. La primera, es comprobar la veracidad de la información que recibimos, validar la identidad de las personas con las que interactuamos y principalmente, ser ultra celosos con los datos personales que compartimos. Si “la ocasión hace al ladrón”, pues vamos a quitársela.


Daniel Bilbao, es Cofundador y CEO de Truora, startup latinoamericana de tecnología que busca prevenir el fraude de la región. Es inversionista ángel, miembro de la junta de Frubana, y embajador de Innpulsa en Silicon Valley.